Background

March 29

En noviembre de 2017 finalizaron los trabajos de la primera etapa del Programa de manejo integral del agua en la cuenca del río Tijuana, y se firmó la Carta de Intención de todos los actores involucrados, con la participación de la FGRA. El informe de la primera etapa presenta un total de 669 acciones identificadas como necesarias en un programa de manejo integral del agua. De acuerdo con la metodología desarrollada por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) e implementada por la Fundación en varias cuencas de México, la creación de un documento como el PMIACRT debe ir acompañado de un programa de seguimiento que garantice la ejecución de las acciones acordadas. Un presupuesto adicional de aproximadamente $240,000 pesos fue incluido para encabezar las gestiones correspondientes a lo largo de 24 meses. El presente documento plantea las bases para
llevar a cabo un modelo de seguimiento para el PMIACRT basado en el marco jurídico establecido en el Tratado de aguas internacionales de 1944 y específicamente en el Acta 320. A partir de un marco jurídico similar o equivalente, la colaboración entre la sociedad y gobierno ha brindado frutos tangibles, como los exitosos esfuerzos de restauración del Delta del Río Colorado2. Así una coordinación efectiva entre la Comisión Internacional de Límites y Aguas, la FGRA, PNO, y actoresacadémicos y sociales la Cuenca del Río Tijuana en ambos lados de la frontera, puede rendir frutos igualmente notables.

Por ello, con la anuencia de PNO y la FGRA lanzamos una iniciativa ciudadana, en coordinación con el Center for U.S.-Mexican Studies de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y el Center for Regional Sustainability de la Universidad Estatal de California en San Diego (SDSU), y un grupo de actores regionales, para encontrar las formas de fortalecer al Grupo Base Binacional, organización designada por el Acta 320 para llevar a cabo la toma de decisiones en el manejo del agua en la CRT. El Grupo Base Binacional (GBB) es un elemento clave para la gestión en la CRT, ya que a diferencia de los planes de manejo integral desarrollado por la FGEA para otras cuencas, en la CRT no existe un consejo de cuenca, ni podría tener facultades para establecer acuerdos entre todos los actores, por la sencilla razón de que la cuenca del río Tijuana es binacional. Cerca del 30 por ciento de la cuenca se encuentra en Estados Unidos, concretamente en el Condado de San Diego, en la esquina suroeste de California. El otro 70 por ciento se esparce sobre territorios en los municipios de Tecate, Tijuana y Ensenada, en el estado de Baja California. Por ello el órgano de concertación entre los actores tendrá que necesariamente ser binacional.

Work proposal for the follow up phase

PMIACRT

La etapa de seguimiento del PMIACRT fue definida en el documento propuesta como el “pilar 6” de la ruta metodológica, para garantizar la continuidad del proyecto, la cual “deberá ser programada a la conclusión del programa de manejo”. Como parte de las acciones de seguimiento al PMIACRT se planteó el establecimiento de la comisión de cuenca del Río Tijuana, y el ejercicio del recurso durante dos años para así extender la etapa de seguimiento y maduración de los acuerdos. Pero dada la naturaleza binacional de la CRT, una comisión de cuenca verá rebasada su jurisdicción e imposibilitada para actuar en Estados Unidos.

Las comisiones de cuenca son órganos auxiliares de los consejos de cuenca usualmente constituidas para encabezar algún aspecto de la gestión de una cuenca o subcuenca, incluyendo el promover la gestión integrada de los recursos hídricos. Su ámbito de acción lo define el Artículo 16, Fracción III del Reglamento de la Ley de Aguas Nacionales (LAN). En contraste, el ámbito de acción del GBB lo sustenta el Tratado de 1944, documento jerárquicamente superior a la LAN, y con jurisdicción en ambos lados de la frontera, como lo establece el Acta 320.

Concluimos pues que el seguimiento al PMIACRT deberá descansar en el GBB, y no en un consejo o comisión de cuenca como se ha planteado para los programas de manejo de otras cuencas.

Por ello, la primera de las líneas de trabajo que se recomienda iniciar se enfoca en la gobernanza en la CRT, y consiste en un acercamiento con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y el GBB creado por el Acta 320 el 5 de octubre de 2015. El GBB es el cuerpo colegiado binacional que formalmente cuenta con la autoridad para llevar a cabo el seguimiento de un plan como el PMIACRT. Al firmarse el Acta 320 y crearse el GBB, se establecieron también tres grupos de trabajo binacionales para monitorear el progreso en materia de calidad del agua, residuos sólidos y sedimento. La problemática identificada en el PMIACRT tiene un enfoque más complejo que estos tres temas, pero engloba igualmente esta dimensión de la problemática de la contaminación transfronteriza.

La segunda línea de trabajo que consideramos necesario emprender es la de generar una visión colectiva en toda la cuenca sobre el río Tijuana, específicamente el río y su naturaleza. En la década de 1970, el río Tijuana fue convertido en un canal para encauzar grandes avenidas, evitar la pérdida de vida humana, ordenar la zona urbana y regularizar asentamientos precarios en el cauce federal. Las obras de entonces ignoraron los servicios ambientales que presta un río (recarga del acuífero, mitigación de tormentas, hábitat para especies, regulación climática, entre otras); los terrenos aledaños al río Tijuana se rescataron y se ordenaron a expensas de la vida del propio río. La iniciativa de hacer un PMIACRT no puede soslayar el pulsar un consenso sobre la disyuntiva entre tener un río o conservar el canal de desagüe actual que fue creado hace 50 años. Las iniciativas por renaturalizar ríos en ciudades abundan. Los Ángeles, California es un ejemplo de cómo un movimiento ciudadano (http://lariver.org/) encabeza un esfuerzo de revitalización del río Los Ángeles. En Seúl, Corea ocurrió un esfuerzo similar de revitalización del río Cheonggyecheon entre 2005 y 2007; de manera similar, el Ayuntamiento de Madrid participa de la renaturalización del río Manzanares3. En síntesis, el rescate de ríos urbanos es una tendencia mundial, y el PMIACRT no puede ser omiso en este tema.

Más aún, la evidencia reciente revela cuan inadecuado es el estatus quo bajo el cual opera el río. La infraestructura creada para el control de avenidas hace varias décadas no es compatible ya con otros objetivos planteados en el mismo río, como la necesidad de reducir el transporte y depósito de sedimento hacia el valle y el estero del río en territorio norteamericano, o la preservación de especies en peligro de extinción como el palmoteador de Yuma y otras. La calidad ambiental del río en Estados Unidos y la contaminación hídrica transfronteriza en general es hoy un tema de discordia entre los dos países, y sólo podrá mejorar en forma marginal si no se revisa detenidamente la naturaleza del río.

Por ello es válido plantear la necesidad que la comunidad Tijuana-San Diego, de manera conjunta, se pregunte: ¿Qué es el Río Tijuana? ¿Es un río, con todos sus atributos, lo que comparten las comunidades fronterizas de la región, o es un canal de desagüe para los escurrimientos de Tijuana? La decisión que se tome sobre exactamente qué es el río Tijuana impactará en forma determinante el manejo del agua en la misma. La visión colectiva del río debe ser el eje articulador de las 669 acciones identificadas en la Etapa I del Programa en una sumatoria que unifique lo acordado y resuelva la disyuntiva sobre la naturaleza del río. Esa visión colectiva la llamaremos la imagen objetivo de la cuenca.

La tercera línea de trabajo, de carácter indispensable y urgente, es enfocar la atención al desarrollo de capacidades en la sociedad y los gobiernos dentro de las localidades de Tecate-Tijuana-San Diego. Para ubicar el estado de capacidades de las organizaciones trabajando en la CRT, resulta útil contrastar el caso de la cuenca del Río Colorado, vecina de la CRT, en la que se ha logrado un extraordinario éxito en el trabajo de restauración de los ecosistemas del delta, en la colaboración sociedad-gobierno, y en el manejo eficiente del agua. El resultado es producto de un trabajo que se inició a mediados de los años 90. El diálogo desarrollado entre autoridades, agricultores, organizaciones de la sociedad civil4 activistas y desarrollando trabajo de restauración en el campo, y científicos de las universidades de la región permitió construir de manera informal una coalición de organizaciones públicas y privadas5 en la que cada una forjó su nicho de especialidad, en complemento a las especialidades de las demás. La alianza entre organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos, como se mencionó anteriormente, maduró a lo largo de más de una década, y se formalizó en el Acta 317. No es exagerado decir que las capacidades desarrolladas por la coalición binacional de ONGs fueron el ingrediente detonador del trabajo coordinado con las entidades de gobierno, y una pieza clave en el establecimiento de una visión compartida sobre el manejo del agua en el delta del Río Colorado. Las ONG que actualmente desarrollan trabajo en la CRT carecen de esa capacidad y experiencia, mudan fácilmente de especialidad o área de trabajo, en función de la disponibilidad de recursos, y con ello tienen poca profundidad en cada una de las áreas de trabajo necesarias. La creación de capacidades en la CRT es un elemento indispensable para lograr un esfuerzo sostenido de una coalición de causa consolidada que garantice un liderazgo efectivo para el PMIACRT.

Goals and objectives for the follow up phase

PMIACRT

La etapa de seguimiento del PMIACRT fue definida en el documento propuesta de la primera etapa de manera diferente a lo que se plantea en el presente escrito. Siendo el tiempo de ejecución, los objetivos y la mecánica de seguimiento distinta a la originalmente propuesta, los alcances del trabajo en las tres líneas señaladas se ajustarán al presupuesto aprobado. Los alcances del trabajo se describen a continuación. de $230,000 pesos

General goal

Fusionar el seguimiento de proyectos del Programa de manejo integral del agua en la Cuenca del Río Tijuana (PMIACRT) dentro de los trabajos del Acta 320, para formalizar el proceso de seguimiento y la gobernanza del Programa dentro de un marco jurídico que logre hacer vinculantes los acuerdos entre actores en ambos lados de la frontera en la cuenca del Río Tijuana.

Specific goals

  1. Coadyuvar con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) en la constitución del Grupo Base Binacional (GBB), brindándole apoyo en la elaboración de documentos básicos como el reglamento interno, presupuestos, y otros.
  2. Diseñar y aplicar una encuesta Delphi entre especialistas, tomadores de decisión y líderes de opinión para explorar visiones de futuro en la cuenca del Río Tijuana, arribando a consensos sobre temas tan diversos como la hidrología y otros datos del medio físico de la cuenca (vegetación, ecología, geología) y del medio social (culturas indígenas ancestrales, estructura socioeconómica), considerando elementos del desarrollo económico regional.

Deliverables

  • Informe de la gestión realizada con la CILA para la constitución del GBB, el planteamiento realizado ante los comisionados de ambas secciones, la respuesta recibida de parte de CILA y la perspectiva de trabajo del GBB
  • El diseño de la encuesta Delphi y la plataforma para su aplicación
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